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Actores sociales se unen por la conservación de la Reserva Biológica Indio-Maíz

02 de mayo, 2017

La Reserva Biológica Indio-Maíz (RBIM) es uno de los más exuberantes exponentes del bosque tropical húmedo. Ubicada en el Sureste de Nicaragua, es el lugar donde las comunidades indígenas Rama y Kriol han vivido por generaciones y aunque es un territorio destinado a la conservación y el desarrollo sostenible, múltiples amenazas impiden este propósito. Solamente el huracán Otto el año pasado afectó el 52% del área de la reserva (Centro Humboldt & Fundación del Río 2017).

En este contexto, la Universidad Centroamericana (UCA) en conjunto con Fundación del Río, la Academia de Ciencias de Nicaragua, el Centro Humboldt, otras 15 organizaciones ambientalistas, cooperativas, y los gobiernos territoriales indígenas Rama y Kriol, unen sus esfuerzos para realizar el Encuentro Nacional de Actores Sociales la Reserva Biológica Indio Maíz, que tendrá lugar los días 3 y 4 de mayo de 2017 en la UCA, con el objetivo de generar debate y propuestas que aporten a su gestión y conservación.

La intensiva demanda de los recursos naturales derivados del modelo extractivista, convierten a estos territorios en zonas de disputas territoriales y conflictos sociales cada vez más intensos, resultando en procesos de colonización tanto inducida como espontánea, deforestación y avance de la frontera agrícola, contaminación de recursos hídricos y pérdida de biodiversidad. La gobernanza para enfrentar estas problemáticas necesita mucho más de la voluntad política y beligerancia de la administración pública para proteger estos patrimonios.

En la zona, se ha registrado 369 especies de plantas, l 221 especies de aves (27 de ellas migratorias), 65 especies de Mamíferos, 34 de Anfibios, 55 de Reptiles, 26 de peces y 149 especies de insectos. Unas 101 de estas especies están incluidas en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, en diversas categorías de amenaza.

La Reserva Biológica Indio-Maíz es por tanto clave para la conservación de una diversa vida silvestre, con especies emblemáticas como el jaguar o el tapir, la gestión de los recursos hídricos y el acceso al agua, la seguridad alimentaria de las poblaciones que habitan la reserva y áreas vecinas, así como para hacer frente a las amenazas del cambio climático tanto para Nicaragua, como para la región centroamericana y el mundo.