fbpx

Andrés Pérez Baltodano: “El pensamiento crítico nada contra la corriente”

14 de abril del 2015

Al hablar de pensamiento crítico en Centroamérica, Andrés Pérez Baltodano, Doctor en Ciencias Políticas, enfatiza en la importancia de fomentarlo como región y no tanto como países aislados. De esta manera, “se podría aprender los unos de los otros dentro un espacio de discusión académica” que, hasta el momento, no ha sido aprovechado al máximo.

De acuerdo con Pérez Baltodano, docente del Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Centroamericana (UCA), “quien no piensa críticamente piensa y vive como veleta, empujado por los vientos de otros”. Por ello, recomienda a sus estudiantes pensar por ellos mismos”, no guiados por lo que dicen los medios masivos, ni las propagandas, sino con libertad académica.

 ¿De qué manera la autonomía universitaria contribuye al desarrollo de los estudiantes?

La autonomía universitaria pasa por el desarrollo y la promoción de la autonomía mental de los y las estudiantes. Si no se traduce en libertad académica y de pensamiento crítico, no es una verdadera autonomía. Es decir, la autonomía universitaria no es un fin en sí mismo, ni es simplemente un ordenamiento burocrático y legal. Es un medio para alcanzar el desarrollo de la mente y capacidad crítica de las personas que se forman en las aulas universitarias.

¿Cómo debe promoverse esta autonomía dentro de los espacios académicos presentes en un doctorado?

En primer lugar, utilizando métodos pedagógicos que contribuyan al pensamiento crítico como la investigación. Por investigación, entendemos los esfuerzos que desarrollamos para formular preguntas y para responder a esas preguntas. A veces no hacemos las preguntas que tendríamos que hacer para, por ejemplo, transformar la realidad de Nicaragua. En nuestro Doctorado, tratamos de fortalecer el pensamiento crítico, el cual implica, además adoptar un posicionamiento ético Y reflexivo frente a la moralidad dominante, cuestionar los cuestionamientos que hacemos de la realidad.

A nivel centroamericano, ¿qué hechos merecen cuestionarse como región?

Hay tantos. Como temas, se pueden identificar muchos. En el temario de nuestros estudiantes para desarrollar sus tesis, se muestran los diferentes problemas de la región, como es el caso de la violencia, las pandillas, la migración, la desigualdad, la pobreza, etcétera. En el fondo de todos estos temas podemos encontrar un común denominador: el deterioro ético de las sociedades centroamericanas, que se traduce en nuestra tendencia a tolerar lo que debería ser intolerable, como la expulsión de nuestros ciudadanos, por razones económicas, los abusos de poder, la impunidad, etc.

¿Cómo debe aplicarse el pensamiento crítico en la formulación de estos cuestionamientos?

El pensamiento crítico nada contra esta corriente y contra nuestra tendencia a atemperarnos a las circunstancias. En una universidad como la nuestra, con una pedagogía ignaciana, tendríamos que estar cuestionando por qué aceptamos como aceptable lo que tendría que verse como intolerable, como inaceptable. ¿Por qué somos como somos? ¿Por qué estamos como estamos? ¿Por qué aceptamos estar como estamos? ¿Por qué aceptamos vivir con altos niveles de violencia, con el tratamiento que reciben las poblaciones indígenas, con los abusos de poder que aparecen en las noticias todos los días? ¿Por qué los centroamericanos nos hemos acostumbrado a tolerar tanta miseria?

¿De qué manera los investigadores pueden incidir en la construcción de pensamiento crítico?

La investigación no es simplemente un trabajo técnico. Debe partir de preguntas que tienen un fundamento ético y que surgen de un estado de insatisfacción con relación a la realidad dominante. Te molesta, por ejemplo, el funcionamiento de la política económica, el funcionamiento del mercado, la manera de que se habla de Dios en las iglesias. En nuestro programa del doctorado, la investigación debe pensarse, como lo indica la pedagogía ignaciana, para los demás, para los más débiles de nuestra sociedad.