Nicaragua es uno de los tres países de la región con un mayor índice agropecuario dentro del Producto Interno Bruto (PIB), y a diferencia de otros países centroamericanos, el PIB agropecuario ha experimentado un crecimiento sustantivo en los últimos quince años, pasando de 202.3 millones de dólares en 1900 a 952.1 millones en 2004. Esta es una de las conclusiones a las que llegó la Doctora Roser Solá Monserrat en su libro “Estructuras Económicas de Nicaragua y su Contexto Centroamericano y Mundial”, presentado en la Universidad Centroamericana (UCA).
El texto ofrece una panorámica actualizada de la situación de los sectores productivos de la economía nicaragüense y datos relevantes que caracterizan las diversas actividades económicas del país.
“El libro de Roser se nos presenta como expresión conocedora y crítica de una realidad que es la nuestra. Nos adentra en un mundo real y nos propone con su análisis exhaustivo de la estructura económica de Nicaragua, una visión integral del desarrollo como condición para alcanzar la transformación profunda a la que aspiramos”, expresó la Doctora Mayra Luz Pérez Díaz, Rectora de la UCA, durante la presentación del libro.
La Doctora Solá afirma que Nicaragua es un país con un gran peso agropecuario, pero dicho sector es poco productivo y no modernizado. Además, posee la mayor riqueza forestal del istmo, pero es la más desaprovechada. Destaca en su libro, el potencial que el país tiene en todas las áreas, en especial en la agricultura y considera que el alza de los alimentos es, en efecto, una oportunidad para Nicaragua en dicho sector.
Otro de los aspectos que analiza son los problemas estructurales en el sector agropecuario, en los que menciona la inseguridad en la tenencia de la tierra, lo que dificulta la inversión y la aplicación de mejoras y tecnificación.
Solá también destaca la falta de acceso al crédito que obliga a los nicaragüenses a producir con semillas de baja calidad y sin aplicación de los insumos necesarios para la mejora de la producción, como la no asistencia técnica, analfabetismo funcional, la infraestructura viaria, eléctrica y de comunicación y la dificultad en la comercialización y en el acceso a los mercados.
Este texto cierra una etapa de servicio que desde hace siete años ha prestado la Doctora Roser Solá de manera generosa a la UCA. Solá llegó a Nicaragua a mediados de los años ochenta, en el marco de un convenio de cooperación que aun se mantiene entre la UCA y la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE) de España, catalogada por segunda vez consecutiva como la número uno entre las mejores escuelas de negocios, según el ranking de The Wall Street Journal.