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Facultad de Humanidades y Comunicación realiza foro
Estrategias para combatir la violencia juvenil

Valeria Dávila / Conexiones

Seguridad ciudadana

Jóvenes y violencia fue uno de los temas del segundo día del Foro sobre seguridad que se realizó en la Universidad Centroamericana (UCA). En Honduras, son las maras que han generado miles de muertos, en Nicaragua son las pandillas que cometen actos delincuenciales. Cada país tiene una estrategia. En Nicaragua, la policía la llamó "mano inteligente".

“Cómo piensan ustedes que se siente un joven que está sumergido en ese mundo (de las pandillas), ustedes sólo lo observan que anda destruido, que muchas veces está tirado en las calles, en las aceras, pero ustedes no saben cómo está su interior, cómo está esa persona. Hoy en día ustedes me pueden ver así pero yo no era así, yo era un joven que iban a ver tirado en una esquina”, aseguró Iván Sandoval, un joven que brindó su testimonio durante el Panel sobre Juventud, violencia y sus representaciones que se llevó a cabo hoy en la Universidad Centroamericana como parte del Foro sobre Seguridad que culmina este 3 de marzo.

Sandoval hizo su reflexión sobre lo que le tocó vivir cuando era miembro de una pandilla: “Sentir qué se siente que alguien venga con un cuchillo y le pegue una estocada en un pulmón, en su rabadilla o en su brazo, todo eso yo lo viví”, aseguró el joven.

Los problemas de violencia están relacionados con los grandes problemas de “la pobreza, desocupación, la marginalidad y la exclusión social, a veces la exclusión y la marginalidad son peores que la violencia, porque la exclusión genera violencia, genera frustraciones”, aseguró una de las panelistas, Mónica Zalaquett, Directora del Centro de Prevención de la Violencia (CEPREV).

De acuerdo a Zalaquett, la mayoría de las historias de los jóvenes que integran pandillas están ligadas a la desintegración familiar y a la pobreza. “El 25 % de jóvenes en Centroamérica no estudia ni trabaja” por tanto la Directora del Ceprev indica que programas de generación de empleo, pequeña empresa, de emprendimiento dirigido a zonas criticas, más afectadas por la violencia son necesarias porque si cambiara la situación bajaría el nivel de violencia en los territorios.

Policía de Nicaragua no aplica “mano dura” sino “mano inteligente”

“La violencia juvenil es parte de toda la violencia que existe en nuestro entorno, de la violencia intrafamiliar, doméstica, violencia de pareja. Hay violencia en las películas, en los juegos, en la música. La violencia es una manifestación de poder, asociado a las desigualdades, asegura la Comisionada Mayor Erlinda Castillo, Jefa de la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía Nacional.

La estrategia radica en que “no somos una policía represiva, somos una policía amigable”, asegura la comisionada Castillo. La Dirección de Asuntos Juveniles (DAJ) fue creada para atender específicamente a jóvenes en pandillas y en grupos de riesgo social con presencia en todo el país. La DAJ en Managua “tenemos una estructura de 52 profesionales (sicólogos, trabajadores sociales) y convenios con universidades para que estudiantes de sicología y de trabajo social hagan pasantías para trabajar con nosotros en los barrios”, aseguró la comisionada.

La DAJ hace prevención primaria con el Programa Segundo Paso que es sobre el control de la ira, el control de las emociones junto con el Ministerio de Educación, se capacita a los docentes para que puedan trabajar este tema con los niños y niñas.

Como parte del trabajo de prevención existe además el programa de intervención comunitaria. Anualmente se eligen dos distritos a nivel de Managua y por lo menos se trabaja con 6-8 pandillas con las que “iniciamos un proceso que inicia con el juego con el deporte, hasta que los llevamos al proceso de pacificación en donde ellos deponen las armas, firman un acta y se integran a la vida socialmente útil”, aseguró la Comisionada Castillo.

Nuestro axioma es que “aún el mayor delincuente se merece una oportunidad”, indicó Castillo quien también participó en el panel. La jefa policial aseguró que “sí se puede, está comprobado”, puesto que los datos de su dirección indican que el trabajo de los últimos 5 años de la policía y organismos como el Ceprev, han tenido un impacto positivo.

“Hemos bajado la cantidad de pandillas. Se registran 40 pandillas con 775 jóvenes integrantes. Ubicadas en Managua principalmente; en otros departamentos como León, Chinandega, Estelí, Matagalpa han ido desapareciendo las pandillas, ahora sólo quedan grupos de jóvenes en alto riesgo social”, indica la comisionada y explica que “muchos de ellos ya se casaron, otros están haciendo vida laboral, otros están con los hermanos evangélicos, haciendo trabajo espiritual con las iglesias evangélicas”.

Juventud hondureña sufre más violencia

Reyna Rivera, Coordinadora del Observatorio de la Violencia de Honduras, aseguró durante su intervención en el panel que la “juventud hondureña vive un contexto de déficit de derechos con espacios limitados de participación y sin políticas o institucionalidad propia, déficit de inversión focalizada y atrapados en un escenario de guerra interna entre bandas del crimen organizado, la violencia urbana y siendo criminalizados”.

Rivera reflexionó sobre la necesidad de poner atención al tema y de incluirlo en las agendas electorales tomando en cuenta que Centroamérica es una población joven, más del 50% de la población está compuesta por personas de entre 0-24 años. Por ejemplo, en Honduras es el 51%, en Nicaragua más del 70%.

Según Rivera, la evolución de la tasa de homicidios durante el periodo 2004-2009 en Honduras es realmente alarmante. El incremento de la violencia en 6 años ha sido de 169%, “hemos tenido 26 mil muertos en un período de 6 años, prácticamente lo que pudieron haber tenido como saldo de la guerra civil en El Salvador en una década nosotros lo tenemos en apenas 6 años”, aseguró Rivera. Según un análisis del Observatorio la tasa de homicidios en Honduras pasó de 30.7% en el 2004 a 77.5% en el 2009, “que es la tasa segunda más escandalosa por muertes por homicidios a nivel mundial”, señaló.

Cultura de violencia

Los modelos familiares vigentes son modelos de crianza autoritarios. “Tenemos una masculinidad asociada a la violencia, quien no es violento no es hombre y si eres hombre debes actuar violentamente”, explica Zalaquett.

El desempleo no sólo golpea los bolsillos sino el sentido de masculinidad “y eso está generando mucho enojo en la juventud porque los jóvenes están siendo bombardeados para que consuman productos, como celulares, que no tienen cómo adquirirlos” y eso según Zalaquett genera violencia también.

En ese sentido, los panelistas coinciden en que los jóvenes se integran a las pandillas como resultado de sus condiciones de pobreza, exclusión y falta de oportunidades. “No son victimarios son víctimas de todo un sistema que lamentablemente ha habido no hace 5 años sino de toda una vida” agrega la comisionada Castillo.

Aspirina emocional

La droga se ha legitimado aseguró durante el panel, la Directora del Ceprev. “Muchas personas en las comunidades no ven con malos ojos la venta de drogas y eso es preocupante. En un barrio en el que trabajamos hasta compran sillas para el colegio entonces están empezando a legitimarse socialmente, frente a la falta de empleo y de oportunidades las actividades ilícitas se van legitimando”, recalcó con preocupación Zalaquett.

“Es mucho más fácil comprar droga que leche en las comunidades” denunció Zalaquett y agregó que cualquier problema, cualquier situación ellos (los jóvenes) corren a comprar la droga como una “aspirina emocional” y ahí está la oferta abundante para resolverlo”.

“Yo sentía que la paz que tenía en mi corazón cuando estaba sumergido en las drogas era una paz que me iba a resolver mis problemas, pero ahora reflexiona que no era una paz verdadera, era una paz falsa porque al volver a la realidad se sentía peor y entendía que mis problemas aumentaban, recordó Sandoval al compartir su testimonio.

Del 100% de jóvenes que nosotros atendemos en los planes de atención sicosocial al menos el 80 o rayando el 90% son consumidores de drogas, señaló la Comisionada mayor indicando que el “narcomenudeo es lo que hace daño a nuestra juventud” y explica que los jóvenes están consumiendo no sólo la marihuana, están consumiendo el crack, la cocaína, pero los jóvenes compran marihuana y no consumen marihuana porque son productos alterados con químicos que producen más daño a la salud.

Cambian piedras y machetes por armas

“En Nicaragua hemos visto con muchísima preocupación el incremento del tráfico de armas en las comunidades donde el CEPREV trabaja, que son 36 comunidades de los distritos 4, 5 y 6 y el municipio de Tipitapa, indicó Zalaquett y señaló que “ahora no se pelea con piedras ni machetes sino con armas y muchas veces son armas con alto poder destructivo como una subametralladora o armas cortas con bastante poder destructivo por tanto es urgente desarrollar programas efectivos de desarme y destrucción de armas tanto a nivel comunitario, municipal y nacional”.

Papel de los medios

Otro de los temas abordados durante el panel durante el Foro sobre Seguridad en Centroamérica fue el papel que juegan los medios de comunicación en la percepción que se tiene sobre la violencia en los países de la región. Una conclusión fue que los medios han distorsionado el problema de la violencia juvenil porque han estigmatizado a la juventud.

“La noticia roja, el sensacionalismo se ha convertido en una fuente de ingreso importante para los medios, es urgente por tanto frente a este problema abrir procesos de capacitación y de sensibilización a periodistas y propietarios de los medios de comunicación”. El periodismo debe dejar de contribuir a la criminalización de la juventud, su papel debe educar. Cuando se transmitan las noticias sobre hechos violentos debe de hablar de las causas y las consecuencias de los hechos para educar, señaló Zalaquett, quien a través del CEPREV ha capacitado a numerosos periodistas sobre el tema de la violencia juvenil.

Caso Honduras

En Honduras, el Observatorio de la Violencia clasifica al ejercicio periodístico de ese país como “un periodismo simplista, que exagera, criminaliza y no contextualiza, y evita hacer ese análisis sobre inversión en juventud, en temas sobre la participación real en crímenes o en qué tipo de crímenes están participando los jóvenes, le ahorra a la prensa, al Estado y a la ciudadanía todo esfuerzo de análisis sobre la juventud y sus entornos visibles”, indicó Reyna Rivera, coordinadora del Observatorio.

Los medios exacerban la violencia entre jóvenes, agrega Rivera, por lo que indica es necesario retomen un papel más profesional y de corte educativo y dejar atrás las representaciones mediáticas y comparaciones entre los jóvenes buenos y los malos, los que tienen valores y los que no, de lo contrario están construyendo –asegura Rivero- una tolerancia hacia su control y hacia su exterminio.

Estos temas deben tener mucho peso en las agendas electorales, indicó Rivera e insistió en que hay que actuar unidos a nivel nacional municipal, nacional y regional; hay que impulsar estrategias que integren a organismos que están vinculados con la comunidad para fomentar una cultura de paz.

El foro “La seguridad en América Latina: los diversos enfoques mediáticos y sus actores” fue organizado por la Embajada de Holanda, Radio Nederland, el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria y la Facultad de Humanidades y Comunicación de la UCA.

Jóvenes pueden limpiar su record policial

Una de las limitantes para los jóvenes que han dejado la pandilla es acceder a puestos de trabajo porque sus record policiales están manchados, pero existe la posibilidad de limpiarlo, siempre y cuando el joven haya cumplido una condena o haya sido absuelto.

“Existe un procedimiento que es tener la sentencia y el record manchado, la copia de la cédula y 30 córdobas que se pagan en el BANPRO si el joven no tiene los treinta córdobas, se hace a través de Asuntos juveniles que hace la gestión para ello”, explica la comisionada Erlinda Castillo y aclaró que “se hace a través de Asesoría Legal, lo que pasa es que si el joven tiene más confianza con nosotros, se lo podemos recepcionar y hacer el trámite”.

Los jóvenes pueden acudir a cualquier delegación policial y avocarse con asesoría legal y hacer el trámite, pero si buscan ser exonerados del pago tienen que acudir a la Dirección de Asuntos juveniles.

Una vez finalizado el trámite, la policía extiende un certificado donde dice que se anularon los antecedentes y se envía a la delegación distrital o municipal donde el joven tenía los antecedentes para que borren su historial. Al solicitar el joven el nuevo record ya sale limpio.

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