Una década de ExpoEduca

La oportunidad de hacer ciencia al más alto nivel en la investigación de los tipos de leucemias infantiles, la encontró Allan Pernudy durante su estancia en Hamburgo, Alemania, en el Kinderkrebs-Zentrum Hamburg, como becario del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD), programa que conoció en ExpoEduca, feria que organiza la Universidad Centroamericana (UCA) y el DAAD.

ExpoEduca es la feria de becas de posgrado más grande que se realiza en Nicaragua y este 2018 llega a su décimo aniversario, tiempo en el que las representaciones de distintos países y organismos, por medio de sus embajadas acreditadas, presentan sus programas de becas de estudios posgraduados.

Pernudy logró esta experiencia entre el 2010-2014 y logró su tesis doctoral en las tipologías de leucemias que afectan a los niños y niñas, una oportunidad que marcó su vida. “Pude hacer ciencia, integrarme en la cultural, crear nuevos lazos de amistades, aprender un nuevo idioma y también participar de muchos carnavales”, comenta Pernudy.

Y es precisamente conocer otras culturas mientras se fortalecen las capacidades académicas, lo que ExpoEduca pone en la mesa de opciones.

Este año, en su décima edición, ExpoEduca fortalece su relación con todos los países participantes quienes afianzan su compromiso de ofrecer programas de posgrado de alta calidad, que permitan vivir la experiencia de un estudiante globalizado.

Anualmente asisten a ExpoEduca aproximadamente 3mil 500 personas para conocer de primera mano las oportunidades que brindan países como Estados Unidos, México, España, Reino Unido, China-Taiwan, Japón, Brasil y organismos como la Unión Europea, la Agencia Española de Cooperación Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza, la Organización de Estados Americanos, La Fundación Friedrich Eber y el DAAD.

Es un orgullo alcanzar 10 años trabajando en ofertar programas que fortalezcan el perfil profesional, abrir nuevas brechas laborales y sobre todo crear nuevas perspectivas sobre la visión de nuestra realidad poniendo en práctica las herramientas adquiridas en el exterior”, comentó María Dolores Pérez, Coordinadora de Movilidad Académica de la Dirección de Cooperación Académica e Internacionalización de la UCA.

Los asistentes a la feria tienen la oportunidad de conocer los distintos programas de estudio para especializaciones de posgrado, maestrías, doctorados y posdoctorados; además obtienen información sobre las opciones y posibilidades de becas, financiamientos y otros beneficios en el extranjero que ofrecen las embajadas internacionales.

Los resultados son satisfactorios, desde la primera edición se contó con una gran afluencia de personas y cada año la proyección del evento es aún mayor. Las expectativas de esta edición son muchas y esperamos seguir creciendo, mejorando y manteniendo esta iniciativa de la UCA que abre las puertas al mundo a los profesionales del país” expresó María Dolores.

La X Feria de Becas de Posgrado Expoeduca, será este próximo 11 de abril a partir de las 10 de la mañana en el Auditorio Roberto Terán de la UCA y su entrada es gratuita.

 

Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría

Así titula el mensaje de la cuaresma 2018 el papa Francisco inspirándose en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12) Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, allí donde inicia la pasión del Señor.

Los falsos profetas

Los falsos profetas son como «encantadores de serpientes» que se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos.

Los falsos profetas son «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares contaminados; los cielos surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

¿Qué podemos hacer?

La Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina, a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

La oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos.

La limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: y que nunca lo que tengo es sólo mío.

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; y por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios.

 

Un instituto con una visión global e interdisciplinaria

Como parte de un esfuerzo estratégico para gestionar investigaciones desde diversas disciplinas y con mayor impacto social, de manera que contribuyan a la búsqueda de soluciones reales a las problemáticas del país y la región, la Universidad Centroamericana (UCA) cuenta a partir de este 2018 con un nuevo instituto: el Instituto Interdisciplinario de Ciencias Sociales (IICS).

El Instituto, a cargo de Dr. Andrés Pérez Baltodano -Doctor en Ciencias Políticas, profesor de Western University en Canadá e investigador- es un espacio donde están reunidos expertos(as) en Ciencias Sociales que han trabajado en distintos institutos de la universidad, y que ahora colaborando de la mano con el objetivo de hacer investigaciones más profundas, con una visión más interdisciplinaria de las problemáticas sociales y enfocada en los valores ignacianos, propios de una institución jesuita.

El Dr. Andrés Pérez Baltodano ha sido investigador asociado del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA), Responsable del Programa Multinacional de Investigación en Políticas Públicas y Participación de la División de Ciencias Sociales, en Ottawa, Canadá; Investigador del Proyecto de Apoyo a la Descentralización del Gobierno de Nicaragua (INCAE y Universidad de Berkeley).

Fue Director-Fundador del Instituto Nicaragüense de Administración Pública (INAP). Fungió como Director Administrativo de los programas científicos y culturales del Banco Central de Nicaragua. Es autor de diversos artículos científicos y libros sobre Estado, Política y Democracia.

Somos ambiciosos y queremos de alguna manera contribuir a la renovación de las ciencias sociales. Esto nos obliga a hacer una revisión crítica de la forma en que se han venido estudiando las problemáticas”, indicó el Dr. Pérez Baltodano.

Uno de los aspectos clave en el éxito del estudio de esta realidad va a ser, de acuerdo con el Dr. Pérez Baltodano, la posibilidad de poder contar con otras universidades jesuitas de Centroamérica y de centros especializados que hay en otros países, para adentrarse en nuevas narrativas y visiones tanto de Nicaragua como de Centroamérica.

La relación entre la investigación y la educación también tendrá su giro con este nuevo instituto, pues existe un interés especial de la universidad de acercarla a las aulas de clase, algo que esperan lograr inspirando cada vez más a docentes para que se integren en este mundo de estudios que el país tanto necesita.

Vamos a desarrollar actividades que nos permitan que el quehacer no se quede solo en transmitir y difundir, sino que logre calar en los estudiantes el significado de hacerse preguntas relevantes para el desarrollo de la condición humana”, destaca el Director del IICS.

El análisis de las diversas problemáticas se va a realizar en conjunto con el nuevo Instituto Interdisciplinario de Ciencias Naturales, de forma que esto permita tener un mayor impacto en las necesidades más sentidas del país.

 

Directora General de ESADE: “Las universidades jesuitas hablamos un mismo lenguaje

Los modelos pedagógicos ignacianos son muy buenos y actuales. Marcan la diferencia en tanto proponen retar siempre al alumno”, afirma la Dra. Eugenia Bieto, Directora General de ESADE Business and Law School, quien visitó Nicaragua para dictar la Lección Inaugural de la Universidad Centroamericana (UCA) 2018, titulada “Una Universidad para la Sociedad”, y firmar un convenio de colaboración entre ambas instituciones.

Bieto es Doctora por la Universidad Ramon Llull, Licenciada en Ciencias Empresariales y Máster en Dirección de Empresas por ESADE y la Universidad Politécnica de Cataluña. En ESADE, fue subdirectora general corporativa y directora fundadora del ESADE Entrepreneurship Institute. Actualmente es Directora General. Hace más de diez años formó parte del grupo de docentes que visitaron la UCA en un proceso de colaboración entre ambas instituciones que se fortaleció este 2018.

Como universidades jesuitas la UCA y ESADE comparten misión, algo que según la Dra. Bieto, nos hace diferentes puesto que la formación ignaciana está pensada para que los(as) estudiantes dejen las aulas como profesionales competentes, integrales y con valores, que piensan más allá del beneficio económico y que tienen un compromiso de contribuir con la sociedad en la que están insertos.

Las universidades jesuitas hablamos un mismo lenguaje. Estamos formando profesionales para que sean capaces de construir sociedades más justas y de tener un impacto social positivo”, afirma.

Las universidades que pertenecen a la Compañía de Jesús en todo el mundo trabajan en red para apoyarse entre sí, ya sea para el desarrollo de proyectos conjuntos o compartiendo experiencias positivas que sean aplicables en otros contextos, con el fin de reproducir y multiplicar los buenos resultados obtenidos.

Trabajar en red te permite abordar proyectos muy ambiciosos, sin contar con que universidades jesuitas de algunos países hacen proyectos de investigación conjunta”, expresa.

Los retos de enseñar en un mundo globalizado

Para la Dra. Bieto, las universidades jesuitas tienen en su ADN el querer cambiar el mundo, algo por lo que se trabaja desde la fundación misma y que se ubica como un reto que debe mantenerse firme en esos propósitos identitarios dentro de todos los cambios que están ocurriendo en el mundo, en medio de la globalización y el avance de la tecnología.

Los profesores nos tenemos que reinventar para no quedarnos solo en la superficie, sino desarrollar un pensamiento crítico, algo que solo se logra por medio del análisis. Nuestra sociedad corre el riesgo de volverse muy superficial y nos enfrentamos a problemas profundos”, comenta.

Como parte del esfuerzo para enfrentar la complejidad de la realidad, la UCA y ESADE reafirmaron este 2018 su compromiso mutuo en trabajar de la mano en temas institucionales, de docencia y con estudiantes, de forma que permita a ambas universidades tener una visión más amplia de las oportunidades que tienen dentro de sus entornos.

En nuestro caso, firmar el convenio con la UCA es reafirmar que nos gusta trabajar juntos, que tenemos muchas cosas que compartir, nos enfrentamos a retos parecidos y queremos abrir muchos ámbitos concretos de colaboración”, explica la Dra. Bieto.

 

Universidades que apoyan al crecimiento y transformación de los países

El principal aporte de las universidades jesuitas a la sociedad en que están inmersas, debe estar relacionado directamente con su crecimiento, afirma el P. Ernesto Cavassa, S.J., Rector de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya de Perú y Presidente de la Asociación de Universidades Jesuitas en América Latina (AUSJAL).

AUSJAL forma parte de una red mundial de más de 200 universidades jesuitas con presencia en los cinco continentes. En América Latina está integrada por 31 universidades confiadas a la Compañía de Jesús. En marzo, su presidente, el P. Cavassa, visitó la Universidad Centroamericana (UCA) para compartir en la Jornada AUSJAL con estudiantes de nuevo ingreso y para participar en el XVI Encuentro de Universidades Jesuitas Centroamericanas.

Para el P. Cavassa, la mirada que debe tener toda universidad jesuita debe estar siempre hacia afuera, porque desde su raíz se debe ver hacia la sociedad y el aporte que se está haciendo para contribuir al proceso de crecimiento.

Si crecemos como universidad, pero el país no crece, algo estamos haciendo mal. La idea es aportar a tener sociedades más justas, menos desiguales y más equitativas”, afirma.

En este sentido, el P. Cavassa considera que uno de los retos más grandes a los que se enfrentan las universidades jesuitas en la actualidad es la formación ignaciana para docentes, autoridades y sus alumnos, pensando en que esta les sea válida para su vida y que logren aportes sociales como individuos y profesionales competentes, críticos, comprometidos y compasivos.

Redes de colaboración

El trabajo en red que se ha venido impulsando desde todas las universidades de la Compañía de Jesús, ha permitido brindar mayores oportunidades a los(as) estudiantes y de igual forma a la sociedad, porque la sinergia con que se trabaja ayuda a potenciar una mirada distinta a las problemáticas y abrir los horizontes a los futuros profesionales.

Todos los(as) estudiantes de una universidad jesuita tienen la oportunidad de realizar intercambios en instituciones dentro de la misma red, cubriendo siempre los aranceles que pagan en el país de origen.

Ahora hemos creado una beca para movilidad estudiantil de modo que la escasez de recursos no sea obstáculo para cursar un semestre en un país diferente”, dice el P. Cavassa.

De igual forma, destaca la creación del Diplomado Internacional en Derechos Humanos, un programa de posgrado que fue pensado como un aporte para todos aquellos que se preocupan por esta temática en la región. Actualmente está en su décima edición.

 

Las universidades jesuitas deben ser universidades faros

Para el Padre Rolando Alvarado S.J., Provincial de la Compañía de Jesús en Centroamérica, las obras de educación superior fundadas por los jesuitas están llamadas a ser faros para la sociedad en la que se desarrollan, gestionando y motivando el pensamiento crítico, comentó durante su participación en el XVI Encuentro de Universidades Jesuitas Centroamericanas, desarrollado en la Universidad Centroamericana (UCA).

En el territorio centroamericano existen en promedio 300 centros de educación superior las que de acuerdo con el P. Alvarado se dividen en universidades empresas: las que se lucran económicamente y son de alta, mediana o poca inversión; las universidades laboratorio: aquellas donde lo que importa es preparar gente, prepararla bien y dejar a un lado la realidad de su país; y existen las universidades faro, que forman profesionales con sentido crítico, humanista y enfocado en el aporte social.

Es nuestra misión transformarnos en universidades que iluminen y guíen a sus estudiantes para convertirse en líderes que aporten positivamente en los distintos espacios de la sociedad”, destacó el Provincial de los jesuitas.

En este sentido, ser una universidad faro, de acuerdo con el P. Alvarado, es la mejor herramienta para impulsar un cambio hacia el futuro de nuestros países centroamericanos, creando análisis y propuestas para abrir nuevos caminos hacia el desarrollo en la región.

Las academias jesuitas en Centroamérica tenemos un nuevo reto para hacer viables y visibles a nuestros países, estamos dentro de un barco que debe dirigirse en buena dirección para llegar al puerto y aportar significativamente en nuestro progreso” destacó.

El P. Alvarado no dejó de un lado la necesidad que las obras jesuitas tienen de revisar y evaluar la forma en que han venido trabajando. “Debemos estructurar nuestra agenda de investigación y descubrir qué le estamos presentando a nuestra comunidad y lo más importante es que tenemos que estar presentes en las mesas de decisión y debate de las políticas nacionales para brindar nuestra opinión de manera constructiva”.

Y es precisamente espacios de discusión y reflexión como el XVI Encuentro de Universidades Jesuitas Centroamericanas, que ayudan a concretar la manera en la que se está trabajando, a definir las acciones a ejecutar y a reforzar los pilares fundamentales de la misión e identidad jesuita.

Es importante estar en constante cambio de nuestro espacio pedagógico, reestructurar y modernizar sus instalaciones, todo con el objetivo de continuar siendo espacios de formación con calidad”, enfatizó el Provincial.

 

El reto de nuestra Centroamérica inquieta y juvenil

Ismael Moreno es un sacerdote jesuita que se ha convertido en uno de los principales líderes opositores en Honduras, un país que, de acuerdo con cifras oficiales, es el más violento de Centroamérica. Es periodista en uno de los países más peligrosos para ejercer ese oficio donde han sido asesinados más de 20 periodistas desde el 2009, y el Padre Melo, como lo llama la gente, asegura no tener miedo y lo confirma en sus continuas participaciones en manifestaciones contra las injusticias sociales y conferencias donde su discurso está permeado por la necesidad de un cambio estructural urgente, donde la juventud centroamericana juega un papel ineludiblemente preponderante. Recientemente visitó la Universidad Centroamericana (UCA) en el marco del XVI Encuentro de Universidades Jesuitas de Centroamérica, espacio en el que no perdió la oportunidad para llamar a un cambio desde lo más profundo del ser, un cambio de pensamiento que lleve a la gente a actuar.

Su ponencia "El contexto centroamericano en la actualidad" podría deducir un contexto desalentador ¿Hay algo prometedor en la Centroamérica actual?

En el análisis de la realidad se ha de ser frío en identificar los problemas y conflictos, los dramas y los dinamismos generadores de injusticias y violencias, pero se debe ser optimista al momento de ofrecer propuestas y caminos de solución. En la Centroamérica actual, la ebullición existente es igualmente un dato que estremece a la sociedad, pero a su vez es prometedor, porque recoge por una parte la calamidad humana y social que se expresa en descontentos y malestares, en rechazos a políticas oficiales y empresariales, y por otra parte, demanda la orientación política que necesita tener, puesto que se trata de una ebullición sin rumbo y sin conducción. En esta ebullición es la juventud la que sufre las consecuencias de las desigualdades y de la violencia, y a su vez, es la conductora de descontentos. Lo más prometedor de nuestra Centroamérica se encuentra en esta juventud rebelde, molesta, inquieta. El cómo convertir estos malestares y descontentos en una fuerza que represente y erija una nueva generación política y social que conduzca procesos hacia la transformación social, es sin duda una de las tareas más claras y hermosas en nuestra Centroamérica inquieta y juvenil.

La vida del P. Ismael Moreno S.J. ha estado marcada por la violencia. En 1974 cuando tenía 16 años sufrió el asesinato de su padre. Oficialmente, se trató de un robo con violencia, pero el padre Melo nunca aprobó esa versión porque su padre era un dirigente campesino que participaba en las expropiaciones de tierras.

Años después, cuando recién fue ordenado sacerdote, se vio tocado por una de las masacres más sangrientas en la historia de la Compañía de Jesús: el asesinato de seis jesuitas y dos empleadas de la Universidad Centroamericana (UCA) de San Salvador. El 16 de noviembre de 1989, un comando élite del ejército de El Salvador irrumpió de noche en la universidad y asesinó a los sacerdotes Ignacio Ellacuría, Amando López, Ignacio Martín-Baró, Joaquín López, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, así como a Elba y Celina Ramos, trabajadoras de la institución. López fue su director de tesis, Ellacuría su maestro y fue amigo cercano de Elba y su hija con quienes pasaría la navidad ese año.

En su ponencia mencionó que había mucha información, pero cada vez con menos conocimiento. ¿A quienes toca esta crítica? ¿Al sistema educativo, las universidades, a la familia? y ¿dónde la gente puede encontrar ese conocimiento?

La era de la información con sus constantes nuevas tecnologías busca sustituir el mundo real con el virtual. Y esto es engañoso. Nos conduce a creer que todo se define a partir de hacerle un clic al celular o a la computadora, y que así tenemos acceso a todo lo que buscamos y queremos. Es la lógica de la velocidad, de lo relativo y de lo pasajero. Sin embargo, detrás de ella existe una humanidad avasallada, explotada, enajenada que cree que todo lo encuentra en el mercado, pero desconoce de manera absoluta los dinamismos de explotación que han conducido a esos productos que adquirimos. En ese sentido, la responsabilidad de tener acceso a todo y cada vez estar más enajenado es del sistema sostenido por transnacionales y capitales concentrados en muy pocas manos. Es un problema estructural en el cual estamos envueltos las universidades e instituciones educativas, tanto privadas como públicas. Evitar que nos consuma el mundo virtual y mantener una permanente sospecha a lo que consumimos, es una actitud necesaria de las universidades, para que no acabemos totalmente sometidos a quienes conducen las nuevas tecnologías. Alimentar las prácticas de lecturas, de análisis de contexto, saber situar históricamente lo que somos y vivimos son algunas tareas que las universidades pueden promover e impulsar.

Durante su conferencia destacó el "desencanto" que experimenta Centroamérica por la falta de institucionalidad, por la crisis democrática. ¿Pero usted cree que también es válido marcar un desencanto espiritual con una iglesia abierta y crítica en algunos espacios, pero cerrada en muchos otros, muy visible en algunos sectores y casi inexistente para otros?

La crisis de institucionalidad no es solo en el Estado, lo es también en las iglesias. Existe una tendencia a subordinar la responsabilidad institucional a la discreción y arbitrariedad de personas que tienen poder. Es la lógica de los personalismos por encima de la institucionalidad. Es más, personas y grupos buscan ser ellas mismas las instituciones. En algunos países la institucionalidad del Estado ha dejado de ser de Estado de Derecho para convertirse en institucionalidad de la discreción personalista. Es la lógica de la ley de los fuertes por encima de la legislación del Estado de Derecho. Y esto permea evidentemente a las iglesias. Las iglesias con frecuencia elevan perfiles de personas, y sobre todo de varones, acentuando el paradigma dominante de que son los hombres los que manejan el poder, un poder desde arriba, que domina, controla y aplasta. Este paradigma es ingratamente sostenido por esa concepción divina de que, a fin de cuentas, quien está arriba recibe la bendición de Dios que está todavía más arriba.

Un paradigma arraigado…

Este paradigma es el que sostiene la explotación y el control de la sociedad, y atraviesa la institucionalidad de la Iglesia. Romper este paradigma es sin duda la tarea humana, institucional y espiritual más noble que tenemos por delante, puesto que el paradigma dominante actual aplasta y deshumaniza. Necesitamos abrirnos hacia la construcción de nuevos paradigmas que redefinan el poder, entendido como la capacidad para provocar cambios significativos en los demás y en el entorno desde la horizontalidad y desde nuevas relaciones de género. Un paradigma que se base en la democracia y en una institucionalidad que dignifica y expresa la búsqueda de bienestar de todas las personas.

¿Qué rol tiene en la actualidad la universidad jesuita para aportar al cambio en la sociedad centroamericana, para la creación de esos nuevos paradigmas?

Contribuir a develar el paradigma dominante, cuestionar el concepto de poder y el poder que existe detrás de los que sostienen las tecnologías. Contribuir desde el aporte universitario a buscar caminos que conduzcan a recuperar el Estado de Derecho y a investigar dinamismos que empobrecen a la sociedad con el fin de elaborar propuestas públicas que conduzcan a disminuir las desigualdades y la injusta organización actual de los bienes comunes. Este es el reto.

 

La experiencia y la pasión por investigar

Enrieth Martínez y María Ruth Del Carmen tienen algunas cosas en común. Además de la amistad, ambas han apuntado a la sociología como profesión y las dos comparten la investigación como una de sus grandes pasiones. Esta pasión ha sido la que las ha puesto en la línea del relevo generacional de investigadores, un aspecto muy bien cuidado por la Universidad Centroamericana (UCA).

Martínez estudia el último año de la carrera de Sociología, mientras que Del Carmen es egresada. Ambas son becarias de la Fundación USOS de Bélgica, gestionada por la Universidad de Amberes y la UCA. Este programa apunta al desarrollo de las competencias investigativas de jóvenes egresados y estudiantes del último año de las carreras de grado de la UCA.

El programa de la Fundación USOS promueve junto con la UCA el apoyar a jóvenes que deseen especializarse como investigadores/docentes, mediante becas de formación en investigación en los diferentes Institutos y Centros de la Universidad. Cuenta con un fondo para la participación en talleres y congresos nacionales e internacionales.

En el marco de este programa, las jóvenes investigadoras analizaron la “Reconfiguración familiar en las dinámicas cotidianas de jóvenes hijos/as de migrantes”, un trabajo investigativo que presentaron en el XXXI Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología, realizado a finales del 2017 en Uruguay.

Esta oportunidad les abrió las puertas para compartir una mirada a la situación de las y los migrantes de la región, sirviendo como plataforma en la que participan investigadores de todo el mundo.

En esta edición del Congreso fueron convocados más de 5 mil sociólogos de toda América Latina y el Caribe; de Norteamérica y Europa, presentando investigaciones a través de grupos de trabajo, presentaciones, conferencias, paneles, recorridos sociales, foros y presentaciones de libros. Sin duda, un escenario único para las dos jóvenes que se encaminan hacia la especialización investigativa.

Esta beca nos ha ayudado a fortalecer nuestras capacidades teóricas y nos acerca a la realidad. Es una oportunidad que no se logra fácilmente en el país”, comentó Martínez.

De la mano de investigadores de trayectoria pudimos estudiar de forma cualitativa las repercusiones o aristas que ha tenido la migración en la zona de El Viejo, Chinandega. Ha sido una experiencia invaluable”, explica Del Carmen.

La UCA, promueve entre su comunidad universitaria de grado la cultura investigativa, desarrollando anualmente el encuentro de jóvenes investigadores, en el que estudiantes de todas las carreras pueden exponer los trabajos investigativos que han realizado desde sus asignaturas.

Actualmente la más reciente convocatoria para aplicar a esta beca está abierta y puedes aplicar en el siguiente enlace.