¿Una mujer siempre debe amar?

“La concepción patriarcal del amor y el amor romántico en las mujeres” es el título que lleva la tesis de Carmen Baltodano, Máster en Perspectivas Críticas de Género y Desarrollo, formada por la Universidad Centroamericana (UCA), y además, educadora de CANTERA.

La tesis busca ser un aporte al equilibrio y armonía que debe existir en el ámbito privado en la relación con hijos e hijas, en la relación de pareja, en la responsabilidad compartida de las tareas reproductivas y en la prevención de la violencia; y aquí su autora Carmen Baltodano explica su intención.

Su tesis alude a la concepción patriarcal del amor y el amor romántico, ¿a qué refiere en sí esta concepción?

Refiere a las responsabilidades que se han añadido a las mujeres en nombre del amor, sin más valor que estar al servicio de las demás personas; incluye el tema del amor maternal, que se delega de por vida y sin límites.

Asimismo, refiere a que el amor romántico es un eslabón más del patriarcado que se expresa en la sociedad a través de la simbología, de las creencias tradicionales, de la publicidad, de los mitos y mandatos que nos ubican a las mujeres en desventaja, en una posición de entrega a las demás personas y al ser amado sin condiciones; en una posición muchas veces de dependencia, de sentir la necesidad de una pareja para sentirnos completas, aunque esa relación nos cause sufrimiento.

¿El problema de la mujer es amar, olvidándose de que ella también tiene derecho a ser amada?

Ciertamente, las mujeres no hemos logrado trascender a relaciones amorosas en igualdad de condiciones. Nos entregamos para amar, para ser madres y asumir las responsabilidades familiares unilateralmente, sin recibir un mismo trato.

Participar en el ámbito público nos satisface, nos aporta al desarrollo personal y nos hace sentir personas valiosas al servicio de la sociedad, pero no nos lleva a romper las cadenas de opresión en el ámbito privado, a establecer acuerdos, a reclamar derechos y deberes que deben ser compartidos, como por ejemplo: el amor.

¿A qué se debe que las mujeres busquen estas condiciones de ser madre, tener pareja y sentirse obligadas a amar bajo cualquier circunstancia?

La tesis arroja que las historias familiares son un aspecto relevante en las decisiones que toman las mujeres para su futuro. En este aspecto, el sector más vulnerable en Nicaragua es la adolescencia, las niñas que se encuentran sumidas en un ambiente familiar sin afectos, sin estímulos para crecer integralmente, entonces se aferran a ese amor ideal que ellas suponen las llevará a la libertad, a la vida plena, a lo que Yodali, una de las protagonistas de la tesis, llama en su relato una vida “color de rosa”.

¿De qué manera este ideal del amor romántico genera desigualdades?

En los distintos ámbitos en que me desenvuelvo he observado que lograr la igualdad de derechos y deberes en la vida privada y amorosa es uno de los temas pendientes a resolver para lograr la igualdad de género porque la concepción y práctica del amor también es resultado de la construcción social y cultural que define nuestros comportamientos y actitudes según nuestro sexo y están directamente vinculadas a las relaciones históricas de libertad o de dominación, donde las mujeres hemos quedado en desventaja.

¿Y el amor de madre?

Ser madre en nuestra sociedad significa cumplir con una serie de requisitos morales y emocionales que no se exigen a los hombres y que tampoco se corresponden con la realidad cotidiana que viven las mujeres en el actual contexto globalizado.

Ante todo esto, es notorio que en la sociedad existen todavía muchas contradicciones por resolver, entre ellas, el tema del amor en la vida de las mujeres.

 

 

Un recorrido hacia la equidad de género

Desde distintas expresiones, la comunidad universitaria de la Universidad Centroamericana (UCA) ha desarrollado distintas iniciativas para promover la equidad de género y la sensibilización hacia los problemas de desigualdad.

 

 

 

El trabajo en red para fortalecer el respeto, la equidad y la inclusión

El Programa Interdisciplinario de Estudios de Género (PIEG), adscrito al Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Humanidades y Comunicación de la Universidad Centroamericana (UCA), cumple 20 años de haber sido institucionalizado, con un trabajo intenso en la divulgación y promoción de la temática de género, los derechos humanos de las mujeres, la inclusión y la equidad social.

Este camino ha estado fortalecido desde la voluntad institucional de la UCA, y de una amplia red de apoyo y colaboración entre diferentes organismos y organizaciones que comparten el quehacer del PIEG, “sostener e incrementar dichas alianzas ha venido generando conocimiento y también acciones en y con la academia, se han fortalecido espacios de reflexión, diálogos y aprendizajes conjuntos”, comentó la MSc. Greta Fajardo Arróliga, Coordinadora del PIEG.

La historia como Programa inicia desde el interés y compromiso de algunas docentes de la Universidad y de aliadas activistas feministas que vinculadas a la UCA, emprendieron diversos procesos de formación y sensibilización en materia de género y feminismo introduciendo así discusiones y debates profundos en relación con la igualdad, equidad, y diversas desigualdades sociales.

Actualmente el PIEG mantiene estrecha relación con más de 20 organizaciones, organismos, y movimientos sociales que trabajan temas relacionados con su quehacer, entre las organizaciones de mujeres y feministas contamos con alianzas con: el Movimiento María Elena Cuadra, Instituto de las Segovias, Coordinadora de Mujeres Rurales, La Corriente, La FEM, FEMUPROCAN, Ixchen, y muchos más que durante estos 20 años han facilitado procesos conjuntos que nos permiten acercarnos y generar aprendizajes diversos que robustecen las acciones de trabajo.

Para la academia es importante generar procesos de enseñanza-aprendizaje que logran ser anclados en , es decir, conocer y palpar la realidad y establecer vincularnos de manera respetuosa y responsable con las personas y las organizaciones y movimientos sociales, compartir nuestras experiencias y favorecer aprendizajes conjuntos, eso es vital en cada uno de los procesos que desde la UCA estamos apuntando a desarrollar, en este sentido, hemos desarrollando en colaboración una serie de foros, conferencias, debates, conversatorios, charlas…entre otras; hemos trabajado de manera conjunta en otros procesos, como: investigaciones docencia en pregrado y postgrado”, apuntó Fajardo Arróliga.

La Msc. María Teresa Blandón, Directora del Movimiento Feminista, “La Corriente”, sostiene estrechas alianzas con el PIEG, y coincide con Fajardo al afirmar que “tanto a la Academia como a los movimientos sociales les interesa entender lo que pasa en la sociedad, trabajando para transformar los imaginarios sociales y develar las causas de las desigualdades”.

Para la Universidad y el PIEG, es importante seguir trabajando en sostener y robustecer las alianzas con organizaciones, movimientos sociales, y organismos que trabajan por la equidad, igualdad e inclusión social desde la perspectiva de género, e incluso ampliando las miradas desde enfoques más integradores, en este sentido debemos de seguir generando espacios en los que se produzcan importantes debates y aportes teóricos y pedagógicos para enriquecer los caminos de la enseñanza-aprendizaje, la investigación y la acción social.

 

 

Maternidad y Paternidad: una elección en nuestro proyecto de vida

Por: María Augusta Rodrigues Ribeiro
Doctoranda en Estudios Interdisciplinares de Género

Para la mayoría de las personas, realizarse plenamente incluye tener hijos e hijas. Sin embargo, cuando meditamos sobre qué es exactamente lo que nos atrae tanto de esta idea, solemos quedarnos en blanco.

La cuestión es de mucha relevancia pues esta decisión genera un compromiso para toda la vida con ese nuevo ser: de nuestra labor como cuidadores principales dependerá en gran medida su tolerancia a la frustración, capacidad de acción social, empatía o su tendencia a desarrollar comportamientos agresivos.

Ello implica en muchas ocasiones anteponer las necesidades del otro sin pedir nada a cambio, nada más que su bienestar. Es una actividad desgastante, por lo que es preciso contar con espacios a nivel social e individual para “recargar las baterías”, al igual que en cualquier otra actividad intensa. Sin embargo, si hablamos de mujeres, solemos pensar que presas de un misterioso y poderoso influjo – el “instinto maternal”— la maternidad las hace completamente felices, siempre.

Esta idea es una ficción que mantenemos gracias a la inexistencia de espacios para dialogar abiertamente sobre la maternidad. Hablar de lo bueno y de lo malo. No para despertar compasión, no para culpar, sino para satisfacer la humana necesidad de expresar nuestros sentimientos.

De diversas formas, este silencio social nos afecta a todos, pues ese halo de misteriosa felicidad que muchas mujeres ansían y buscan en la maternidad lleva a abrazar fantasías que después no se sostienen.

Para poder elegir libremente la maternidad necesitamos conocer sus contradicciones. Sólo así podremos vivir una maternidad consciente, responsable y empoderante. Y para ello necesitamos liberarla de ese halo de perfección y abnegación con el que ha sido cubierta, porque la maternidad real dista mucho de la simpleza y del sabor dulzón de las fiestas babyshower.

 

Urge visibilizar las problemáticas de la región

Este año la Maestría en Perspectivas Críticas de Género y Desarrollo llega a su quinta edición. El programa, pensado en función de aportar a la discusión y visibilización de problemáticas sobre género, estado, comunidades y el modelo de desarrollo hegemónico llega con aires de abrir la mirada hacia la región para entender mejor las realidades locales.

Este Programa ha permitido a distintos actores, tales como movimientos sociales, el Estado, la academia y organizaciones no gubernamentales, idear propuestas que contribuyan a cerrar las brechas existentes y construir un modelo de relaciones humanas de bienestar, aportando al debate y la reflexión de problemáticas para analizar qué las origina.

Para la MSc. Evelyng Martínez, Coordinadora del Programa, uno de los aspectos más destacados de esta maestría es el aporte que ha realizado a la investigación sobre género en el país, desde la que por ejemplo, en 2016 se expuso la realidad de mujeres, adolescentes y niñas que sufren abuso en las zonas rurales, sin que este sea denunciado (ver investigación en: Link).

“La maestría está dejando estudios sistemáticos importantes con un compromiso político, con un amplio compromiso académico, técnico, científico desde las miradas de género”, indica.

Fortalecer este ejercicio de investigación desde el programa es uno de los retos que se impone la coordinación, puesto que desde la UCA se ha percibido que ciertas realidades no han sido problematizadas, siendo invisibilizadas desde la misma academia e instituciones que trabajan en torno al tema de género y la promoción de derechos.

“Lo que pasa en el país está realmente relacionado a la situación de la región. Como academia estamos apostando a elevar esa mirada para ver qué preguntas nos hacemos y qué elementos tenemos para contestarlas”, expone Martínez.

 

 

La perspectiva de una defensora

Durante el 2016 se reportó en América Latina el asesinato de 217 personas defensoras de derechos humanos y aunque en Nicaragua, los datos del 2015 reportan a 12 asesinatos, para las mujeres defensoras de derechos humanos cada día en este país se vuelve más difícil defender a las mujeres.

Sin embargo entre varias experiencias positivas destaca una, de una mujer profesional de la comunicación y que actúa como defensoras de las mujeres apostándole al periodismo de investigación. Se trata de Duyerling Ríos, Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Centroamericana (UCA) y Máster en Género y Periodismo también por la UCA.

Su pasión por la radio y el tema de género se fusionan en su labor como periodista del programa Onda Local, donde recientemente publicó un reportaje multimedia sobre mujeres defensoras que son Perseguidas por no apañar y no callar.

Recorriendo diferentes rincones del país, Ríos conoció la compleja realidad que viven aquellas defensoras de las mujeres que salen de sus casas inseguras y al regresar se reportan con sus demás compañeras para asegurarse de que nadie la ha amenazado o atentado contra su vida.

Para mí no fue difícil que ellas accedieran a contarme sus historias porque me han visto también en la lucha y al escucharlas me di cuenta que yo también soy una defensora”, reconoció Ríos.

Las historias de vida

Esperanza Sosa es una de las mujeres que Ríos destaca en su trabajo. Esperanza es una mujer que desde hace más de diez años da seguimiento y acompaña a las víctimas de violencia machista en su comunidad. Las amenazas de muerte para Esperanza, de aquellos hombres molestos por su trabajo para empoderar cada día a más mujeres, son situaciones con las que convive a diario y la mantiene alerta.

Para Esperanza (cita Ríos en su trabajo) ser defensora es un reto “Una se enfrenta al agresor y a la familia del agresor”. Una situación que viven las defensoras y que para muchas pone en peligro sus vidas.

La formación profesional y la sensibilización que Ríos ha recibido en materia de género y periodismo le han legado un real compromiso con aquellas problemáticas poco abordadas como la violencia que sufren las mujeres defensoras.

Yo desde que salí de la universidad asumí ese compromiso de visibilizar esas problemáticas, tanto porque soy mujer, soy profesional, soy ciudadana y me siento con el deber de hacerlo” comentó Ríos.

Este compromiso no solo es notorio en su trabajo periodístico, sino también en la formación que brinda como docente de la UCA en temas de género y producción radial.

Desde la Academia he tratado de cambiar el chip de los muchachos y las muchachas para hacerles ver la importancia del conocimiento y el abordaje sobre estos temas de género”, apuntó Ríos.

 

Mujeres usan la tecnología por la equidad

El internet y las redes sociales se han convertido en aliados de millones de mujeres alrededor del mundo quienes hacen uso de estas herramientas para promover sus derechos, realizar denuncias y crear contenido para hacer conciencia sobre problemáticas sociales y reflexionar sobre temáticas importantes como la violencia, seguridad en la red, el género y las desigualdades.

En Nicaragua, el portal EnRedadas pretende hacer una reflexión colectiva desde una perspectiva feminista, que no solo valora el potencial del uso del Internet, sino que también cuestiona su uso y crea debates sobre la falta de espacios para el desarrollo de mujeres como creadoras de contenido.

En este sentido, María Martha Escobar, Licenciada en Comunicación Social, con Mención en Radio y Televisión por la Universidad Centroamericana (UCA) y co-creadora del EnRedadas, considera que en la actualidad las tecnologías han facilitado a muchas mujeres hacer activismo.

Con las redes sociales no hace falta que seas una organización grande de mujeres, chavalas activistas por medio de sus perfiles están divulgando, sensibilizando e informando también”, dice Escobar.

Escobar también destaca la importancia de visibilizar que si bien el Internet es una herramienta útil, también conlleva peligros y se ha creado nuevos espacios para afectar de manera particular a las mujeres como el ciber acoso y la porno venganza, que son situaciones a las que las mujeres están expuestas.

Hablamos de viejas violencias y nuevos medios. Es necesario también hacer visible esta problemática”, menciona.

Desde EnRedadas, se ha creado espacios para que las mujeres conozcan las herramientas que pueden usar para dar a promover la equidad, tomando en cuenta las distintas realidades que las rodean, por medio de talleres, charlas y más reciente activaciones como el LadyFest 2017.

 

Una mirada al género desde el escenario

Se abre el telón. En las tablas una mujer y un hombre discuten. En medio del silencio de la audiencia se escuchan susurros y de repente carcajadas. Este es uno de los escenarios con los que cientos de jóvenes estudiantes de la Universidad Centroamericana (UCA), han tenido la oportunidad de visualizar, por medio de obras de teatro y otras representaciones culturales, las distintas realidades de la desigualdad que afecta a la sociedad nicaragüense y al mundo.

Esta iniciativa promovida desde el Programa Interdisciplinario de Estudios de Género (PIEG), en conjunto con la Coordinación de Estudios Básicos y la Coordinación de Cultura, ha permitido a grupos de clase de distintas carreras hacer reflexiones sobre cómo se expresan las desigualdades de género y de igual forma encaminar a los integrantes de talleres de Cultura UCA y sus colaboradores en la reflexión e interiorización de estas problemáticas sociales.

Greta Fajardo, Coordinadora del PIEG, indica que este trabajo surge de la necesidad de abordar temas profundos de forma más coloquial y de generar espacios desde otras unidades académicas por medio de vínculos entre las diferentes disciplinas y facultades.

Una de las estrategias que hemos estado trabajando es usar las asignaturas de servicio como un puente desde donde estamos vinculando el tema de género en las expresiones culturales”, manifiesta Fajardo.

De la mano con este abordaje, Cultura UCA trabaja para incluir la discusión de las desigualdades en sus talleres de música y teatro. Alicia Pilarte, Directora del Grupo de Teatro Experimental de la UCA (TEUCA), destaca la importancia de que grupos de clases estén asistiendo activamente a estas presentaciones que les permiten hacerse nuevos planteamientos.

También la música

Por medio de las distintas representaciones los(as) estudiantes logran entender las relaciones de forma distinta. Ya no solo se trata de un texto, pueden ver puesta en escena esas realidades y analizarlas desde otro enfoque. También lo hacen por medio de la música”, indica Rodrigo González, Coordinador de Cultura UCA.

El pasado 08 de marzo, 10 estudiantes participaron en el concierto “Solo mujeres”, un espacio que de acuerdo a Ximena Gutiérrez, Coordinadora del taller de música, les permitió a estas jóvenes apropiarse del tema y expresar cómo viven sur roles en la sociedad y qué representa para ellas esta fecha tan especial.

Posterior a su participación en las actividades culturales, los grupos que participan llevan las discusiones a las aulas de clases y se realizan ejercicios para ayudarles a comprender desde sus propias realidades, cómo funciona el sistema, y porqué es importante visibilizar estas problemáticas que afectan no solo a las mujeres, sino también la misma forma en la que los hombres viven su masculinidad.