¿Qué llevo en mi maleta?

Para Wendy Ferrufino, estudiante de la carrera de Comunicación en la Universidad Centroamericana(UCA), realizar su primer intercambio académico será una oportunidad que le permita tener otra perspectiva sobre sus metas personales y profesionales. Este 2018 pasará un semestre en la Universidad Loyola Andalucía, España, y quiere llevar en su maleta, más que prendas de vestir, muchas experiencias para compartir.

La Universidad Loyola Andalucía es una institución privada, miembro de la Compañía de Jesús, y como tal, universidad hermana de la UCA. Cuenta con tres facultades: Ciencias Económicas y Empresariales, Ciencias Sociales y Humanas y Ciencias Jurídicas y Políticas; Además tiene una Escuela Técnica Superior de Ingeniería y dos escuelas de posgrados.

Ferrufino, con 19 años de edad, inicia en 2018 su cuarto año de carrera de grado y los nervios le invaden cuando piensa que será la primera vez que viaje fuera de Nicaragua. “Me pidieron que escribiera sobre las expectativas que tengo al hacer este intercambio, al inicio dudé porque ¿Quién quiere leer sobre las expectativas que tiene una adolescente? Pero luego pensé que hay personas que quieren hacer un intercambio, pero no se animan hacerlo ya sea por miedo, inseguridades o por falta de dinero. Al menos yo tenía esos problemas y esas dudas que me hacían pensar si realmente valdría la pena”.

La UCA promueve sus intercambios académicos en más de 200 universidades alrededor del mundo. En el marco de estos convenios de intercambio, los estudiantes continúan pagando el arancel de la UCA, aunque estén en otra universidad.

“El miedo que tengo no se compara a las ganas y la adrenalina que corre por mis venas al pensar que voy a conocer otra cultura, que me voy a relacionar con nuevas personas, que sí, voy a volver hacer una niña conociendo y asombrándose con todo lo que le rodea y tal vez vuelva a mí la capacidad de sorprenderme. Esa capacidad que se pierde cuando ya todo es cotidiano como dice Jostein Gaarder en su libro El mundo de Sofía “…Es como si durante el crecimiento perdiéramos la capacidad de dejarnos sorprender por el mundo…Por lo tanto, los filósofos y niños pequeños tienen en común esa importante capacidad”. Así que volveré hacer una niña, lista para aprender muchas más cosas, preparada para ganar más experiencias que pueda compartir y poner en práctica a mi regreso”, expresa Ferrufino.

Uno de los grandes temores de los estudiantes de intercambio es no dar la talla con las exigencias de la universidad destino, en el caso de Ferrufino, este es un temor presente pero su confianza en la preparación que ha recibido en la UCA la hace reflexionar y ver en ella su alta capacidad. “Ser estudiante UCA me hace dar cuenta que en mi maleta llevaré mucho valor y que el miedo y las dudas las dejará en el closet”.

“Lo primero que guardaré en mi maleta son mis ganas de aprender, mi mente abierta para conocer de una nueva cultura y el punto de vista de otras personas, mi esperanza y fe y mis valores ignacianos de ir para aprender y ser una mejor persona para el mundo”, destaca. Para Ferrufino, la experiencia de hacer un intercambio académico la debería experimentar todo estudiante que desee enriquecer su vida, tener un mayor crecimiento personal y experimenta un proceso intercultural.