El inmigrante

16 de noviembre, 2017

Era el año 2011 y el salsero nicaragüense estaba en la Casa Blanca, frente a Barack y Michelle Obama, en ese momento Presidente y Primera Dama de Estados Unidos respectivamente. “… Mi nombre es Luis Enrique, soy de un pueblo llamado Somoto, en Nicaragua, llegué a este país en el año 78, indocumentado, y gracias al presidente Reagan pude obtener amnistía diez años después. Les pido su apoyo para que la Ley de Reforma Migratoria y el Dream Act se hagan realidad y muchos, al igual que yo, tengan la oportunidad de ser hombres de bien en esta gran nación” así comenzó su presentación ante los dignatarios de la gran potencia, hoy un recuerdo que para Luis Enrique durará toda su vida y que ha plasmado en su autobiografía recientemente publicada.

Su libro autobiográfico, publicado por Harper Collins Español, narra su historia de adolescente inmigrante, de hombre indocumentado lleno del terror, el mismo que millones de hispanos experimentan a diario en Estados Unidos, que la “migra” los deporte a sus países de origen.

Durante la presentación de su autobiografía lo acompañaron como comentaristas, el poeta y escritor Adiak Montoya y Lea Montes Directora del Servicio Jesuita para Migrantes, de la Universidad Centroamericana (UCA).

Montes manifestó la dura experiencia migratoria que viven al igual que el cantautor, muchos otros migrantes nicaragüenses y latinoamericanos indocumentados. Finalmente destacó el compromiso con los jóvenes migrantes que tiene el cantautor Luis Enrique Mejía, al solicitar en ese entonces a quien era el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, protección para todos los migrantes indocumentados.

“Esta autobiografía no cuenta las maravillas de la vida de un artista o el paso a paso para lograrlo. Luis Enrique tomó un gran valor y desnudó su vida y su alma como parte del apoyo a la comunidad de migrantes indocumentados en Estados Unidos. Es muy probable que quien no conozca lo que Luis Enrique cuenta en este libro no sea realmente su amigo”, destacó Montes.

En esa nación del norte, de acuerdo con el informe Centroamérica y República Dominicana: Evolución económica en 2015 y perspectivas para 2016 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), viven 408,261 nicaragüenses.

Para Luis Enrique, la situación de los inmigrantes indocumentados siempre ha sido difícil y los problemas siguen siendo los mismos desde que recuerda. Llegó a Estados Unidos cuando tenía 15 años de edad y permaneció indocumentado por 10 años.

“… Mi espíritu rebosaba de felicidad ante la tranquilidad que me provocaría la cercanía con caras conocidas, con mis seres queridos, con mi tía, mi mamá… Mi corazón estaba lleno de expectativas. Ya iba a estar en casa, protegido por el amor de mamá y de familia. Creía que finalmente podría respirar tranquilo, pero no sabía lo que me esperaba” narra el cantautor, de ese recuerdo cuando llegó a Estados Unidos, en el capítulo Inmigrante, de su autobiografía.