Universidades que apoyan al crecimiento y transformación de los países

El principal aporte de las universidades jesuitas a la sociedad en que están inmersas, debe estar relacionado directamente con su crecimiento, afirma el P. Ernesto Cavassa, S.J., Rector de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya de Perú y Presidente de la Asociación de Universidades Jesuitas en América Latina (AUSJAL).

AUSJAL forma parte de una red mundial de más de 200 universidades jesuitas con presencia en los cinco continentes. En América Latina está integrada por 31 universidades confiadas a la Compañía de Jesús. En marzo, su presidente, el P. Cavassa, visitó la Universidad Centroamericana (UCA) para compartir en la Jornada AUSJAL con estudiantes de nuevo ingreso y para participar en el XVI Encuentro de Universidades Jesuitas Centroamericanas.

Para el P. Cavassa, la mirada que debe tener toda universidad jesuita debe estar siempre hacia afuera, porque desde su raíz se debe ver hacia la sociedad y el aporte que se está haciendo para contribuir al proceso de crecimiento.

Si crecemos como universidad, pero el país no crece, algo estamos haciendo mal. La idea es aportar a tener sociedades más justas, menos desiguales y más equitativas”, afirma.

En este sentido, el P. Cavassa considera que uno de los retos más grandes a los que se enfrentan las universidades jesuitas en la actualidad es la formación ignaciana para docentes, autoridades y sus alumnos, pensando en que esta les sea válida para su vida y que logren aportes sociales como individuos y profesionales competentes, críticos, comprometidos y compasivos.

Redes de colaboración

El trabajo en red que se ha venido impulsando desde todas las universidades de la Compañía de Jesús, ha permitido brindar mayores oportunidades a los(as) estudiantes y de igual forma a la sociedad, porque la sinergia con que se trabaja ayuda a potenciar una mirada distinta a las problemáticas y abrir los horizontes a los futuros profesionales.

Todos los(as) estudiantes de una universidad jesuita tienen la oportunidad de realizar intercambios en instituciones dentro de la misma red, cubriendo siempre los aranceles que pagan en el país de origen.

Ahora hemos creado una beca para movilidad estudiantil de modo que la escasez de recursos no sea obstáculo para cursar un semestre en un país diferente”, dice el P. Cavassa.

De igual forma, destaca la creación del Diplomado Internacional en Derechos Humanos, un programa de posgrado que fue pensado como un aporte para todos aquellos que se preocupan por esta temática en la región. Actualmente está en su décima edición.