El importante paso de la formación humana y espiritual

Theilhard de Chardin, miembro de la Orden Jesuita en Francia, decía “no somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana”. Para él y para todas las instituciones de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL), entre ellas la Universidad Centroamericana (UCA), acercarse a experiencias de formación humana y espiritual es indispensable para completar una vida saludable.

En la UCA, a través del Centro de Pastoral Universitario (CPU), se ha trabajado por más de 20 años en actividades que brindan a los(as) estudiantes, docentes, personal administrativo y comunidad en general, la oportunidad de crecer de manera integral para el servicio de los demás.

Entre las iniciativas se encuentran los Talleres de Formación Humana y Espiritual y los proyectos de Voluntariado Social. Estos promueven y fortalecen la identidad ignaciana. De estos procesos se desprenden los Talleres de Formación, Eneagrama (estudio de la clasificación de las personalidades), de Autoestima y Motivación, de Control y Manejo del Estrés, de Inteligencia Emocional, de Perdón y Auto Perdón, entre otros.

“Mente sana, cuerpo sano”, expresó la Msc. Patricia Suarez, Coordinadora del área de Formación Humana-Espiritual del CPU, quien destaca lo importante que es para la UCA que los(as) estudiantes creen esa relación entre la salud física, emocional y espiritual.

“Desde los talleres tratamos que los integrantes del grupo que participa se empoderen, que tengan más motivaciones para vivir, que conozcan muy bien su proyecto de vida y aspiraciones para que tenga una buena vibra, que tiene que ver con la salubridad de la persona” Comentó Suarez.

Suarez ha sido testigo de cómo muchos(as) participantes de estos talleres han realizado cambios importantes en sus vidas. “Se les nota en su manera de ser y ver la vida y en la toma de decisiones. Son personas más felices y, por tanto, más sanas. Están viéndose a sí mismos y a los demás con otros ojos”.

María Belén Solís estudia Ingeniería en Calidad Ambiental y en marzo pasado participó en los uno talleres de formación. Ella considera que esa experiencia le ayudó mucho no solo a fortalecer su amor por el servicio si no a llevar una vida más relajada con un mayor control de sus emociones.

“Yo tenía una manera distinta de pensar antes del taller, ahora me preocupa que tanta gente esté desinteresada con respecto al cuido de su vida espiritual, porque considero que es fundamental educarse así mismo, te hace mejor persona, más consciente, más sana”, expresó Solís.