Violencia, Masculinidad y Discapacidad

Los hombres con discapacidad, aunque luchan por ganar espacios más igualitarios, en el tema de igualdad de género, muchos de ellos, reproducen el patrón machista que genera desigualdad hacia las mujeres. Esta es una de las conclusiones que la MSc. Ana Isabel Espinoza enfatizó en su tesis de la Maestría en Perspectivas de Género y Desarrollo de la Universidad Centroamericana (UCA).

Su tesis, La vivencia y efectos de la masculinidad en hombres y mujeres con discapacidad del municipio de Masaya, la desarrolló con miembros de la FRATER, una organización que acompaña a las personas con discapacidad en su condición. En esta entrevista la investigadora Espinoza nos comparte algunos de sus resultados.

En su investigación aborda algunos modelos de masculinidad ¿en cuál ha identificado a los hombres con discapacidad?

En mi investigación encontré que estos hombres discapacitados ejercen una masculinidad subordinada, ya que están en una subordinación social por su condición física, pero aun así no asumen la lucha en contra de la violencia hacia las mujeres, sino que más bien la reproducen. Aquí hay una contradicción: luchan contra las desigualdades, pero las reproducen, y peor aún: no lo reconocen.

¿De qué manera siguen reproduciendo esas desigualdades?

De acuerdo con las mujeres discapacitadas, quienes casualmente están bastante involucradas con el Colectivo de Mujeres de Masaya, es decir, que algunas de ellas son sujetas de derechos y otras no; ellas identifican que los hombres ejercen micromachismos.

A partir de las entrevistas se identificó que ejercen violencia verbal, psicológica al menospreciar la labor de la mujer o su sexo simplemente, se presentan como gobernadores de la familia solo porque la Biblia lo dice, etc. Lo interesante que se descubrió es que la mayoría de estos hombres practican una violencia bastante parecida a aquellos que no poseen discapacidad.

¿Por qué actúan de esa manera?

Esto sucede porque durante la superación del duelo de discapacidad, de la pérdida de un miembro de su cuerpo y mientras se van reconociendo como hombres con discapacidad, siempre están presente esos mandatos sociales que te dicen cómo debe ser un hombre.

Ellos sienten la necesidad de validarse como hombres ante otros hombres, presentándose como alguien superior a la mujer, sintiéndose con el derecho de descalificar a la mujer y de esta manera mantener sus privilegios patriarcales.

Comprendo de su investigación que no todas las mujeres reconocen esta situación de violencia ¿qué es lo que pasa?

Muchas mujeres han alcanzado un grado de liderazgo dentro de la misma organización, perteneciendo al comité, por ejemplo, y preferían evitar la confrontación con ellos. Algunas de ellas sí habían sido capaces de dejar a sus parejas, quienes en algunos casos eran hombres sin discapacidad y no sentían temor de no encontrar a alguien más pese a su condición de discapacidad y al hecho de que ya no podían tener hijos. Sin embargo, había otras que seguían soportando esa violencia, precisamente, por esas mismas razones, por ese mismo temor de estar sola. Las que sí identifican esta violencia y la denuncian es porque han pasado otros procesos que han permeado en ellas y las han empoderado de sus derechos.