Mujeres rurales reciben apoyo para mejorar seguridad alimentaria y nutricional

El Rincón y El Cristal son dos pequeñas comunidades ubicadas en las afueras de Ciudad Darío, Matagalpa, donde un grupo de mujeres acaba de cosechar su primera producción de chiltoma y tomate. Gracias al apoyo del módulo de agricultura protegida, 28 familias han sido beneficiadas con la implementación de macro túneles y sistemas de riego eficientes para contrarrestar la sequía.

Estas herramientas han sido establecidas por medio del proyecto “Fortalecimiento de las capacidades locales para mejorar la Seguridad Alimentaria y Nutricional”, ejecutado por el consorcio Universidad Centroamericana (UCA), el Centro de Formación y Asesoría en Investigación Desarrollo y Formación para el Sector Agropecuario (PRODESSA) y la Asociación parala Diversificación y el Desarrollo Agrícola Comunal (ADDAC).

La Dra. Katherine Vammen, Decana de la Facultad de Ciencia Tecnología y Ambiente de la UCA, destaca que el proyecto ha tenido gran impacto en las comunidades y los resultados son positivos después de un invierno con poca lluvia durante los últimos tres años.

“Era necesario introducir estas tecnologías para que ellos pudieran superar el tiempo de sequía. Los macro túneles dan la oportunidad de cultivar hortalizas con un sistema de riego por goteo en el que se usa poca agua y se puede usar todo el año”, dice la Dra. Vammen.

El macrotúnel agrícola es una estructura de acero, muy liviana en forma de túnel que sostiene una película plástica especial y que al ir unido con cada túnel se forman naves.

Los macro túneles ofrecen a los productores hortalizas de alta calidad, ventajas competitivas de mercado y un uso más sustentable y eficiente de los insumos. Por estas razones los macrotúneles desempeñan un papel importante, ya que precisamente una de las numerosas ventajas de la producción en macrotúneles es su capacidad de producir cultivos durante todo el año.

La mayoría de los macrotúneles utilizan ventilación pasiva, tal como costados enrollables y extremos enrollables para tener movimiento del aire de lado a lado y ventilación en los extremos. Por lo general, los túneles se mantienen de 15 a 20 grados más calientes que la temperatura exterior en el verano y 5 a 10 grados más calientes en el invierno. Sin embargo, las variaciones de temperatura dependen de la luz solar de cada día.

Esta tecnología ayuda a proteger los cultivos de las plagas, mientras que el sistema de riego de baja presión, permite hacer un mejor uso del agua incluso durante períodos sin lluvia lo que la convierte en una alternativa económica y de adaptación al cambio climático.

“Actualmente acabamos la etapa de aprender haciendo, ahora sigue la parte organizativa, para ver la dinámica de recolección y comercio de los frutos”, destaca el Ing. Félix Pavóncoma Asistente técnico de proyectos del Centro de Gestión Ambiental y Tecnológica de la UCA.

Las mujeres que han sido beneficiadas con el proyecto esperan poder reproducir la experiencia para lograr cultivar más y que cada vez sea mayor el número de familias beneficiadas.

Ignacia Martínez Ríos, de 59 años, se siente agradecida de contar con el macro túnel, ya que este las libera de una preocupación muy grande: el problema de las plagas.

“La mosca blanca era la plaga que más nos afectaba, pero ya con esto hay una gran diferencia”, afirma.

Para doña Ignacia, el proyecto también les ha ayudado en la forma unida en que trabajan las mujeres de su comunidad, quienes ahora cuentan con un lugar donde pueden compartir trabajo y experiencias.

Ignacia Martínez Ríos

Petronila Mejía, de 44 años, confiesa que es nueva en cuestiones de siembra de hortalizas y ver los primeros frutos le produjo una enorme satisfacción y muchas ganas de seguir esforzándose.

“Yo nunca había trabajado en esto, solo en mi casa tenía algunas frutas sembradas. Estoy empezando a conocer más. Nos invitaron al puesto de agua para hacer una reunión, poco a poco fuimos conociendo más y terminamos enamoradas del proyecto”, cuenta.

Petronila Mejía