Una mirada cercana a los Scouts de la UCA

El grupo scout 08, San Francisco Javier, de la Universidad Centroamericana (UCA) hace énfasis en el servicio social, el cual extienden a comunidades rurales donde comparten conocimientos y experiencias con los beneficiarios. En Nicaragua, el movimiento nació en el año 1917, cuando en Bluefields, Aubrey Campbell decidió iniciar la primera tropa scout en el país y hasta el día de hoy se han extendido a los demás departamentos del país.

Michael Oporta de 22 años ha sido parte del Grupo Scout San Francisco Javier desde los catorce años y es uno de los miembros originales de este grupo iniciado en el año 2008, ha tenido la oportunidad de adquirir habilidades que ayudan a su desarrollo social, personal y laboral. “Me ha ayudado a obedecer reglas, saber respetar jerarquías, formarme como líder, saber trabajar bajo presión y crear proyectos”, explicó.

Recuerda la primera ocasión en la que tuvo la oportunidad de brindar sus servicios como scout a la comunidad, esto durante una visita a los niños del hospital Manuel de Jesús Rivera, La Mascota, ocasión que marco su vida. “Ver que siendo nosotros niños podíamos ir a ayudar a otros niños, me motivó a decir si yo de pequeño puedo, ahorita de grande puedo hacer otras cosas” recordó Oporta.

Fabienne Hernández es parte de este grupo de scout desde hace siete años y comparte con Michael algo fundamental en el aprendizaje que tienen los miembros del grupo. “La responsabilidad y disciplina y lo que mejor aprendemos los scouts”.

Los primeros campamentos que hacen los scouts son decisivos para tomar la elección de continuar o retirarse. Hernández no olvida su primera experiencia saliendo en grupo hacia El Coyotepe cuando todo el equipo perdió sus pertenencias. “En ese campamento aprendí valores que me son útiles en la vida como aprender a ponernos de acuerdo, el cuido y la responsabilidad”.

El desarrollo de la sociabilidad, así como el de la espiritualidad, la creatividad, la corporalidad y la afectividad son las áreas de crecimiento que se trabajan de forma integral en las ramas scouts.

El futuro de los scouts

Ahora con 22 años, Michael Oporta está empezando la próxima etapa, la etapa de dirigente, en la cual deja de ser beneficiario de los servicios del grupo, y en cambio, da los suyos a los nuevos integrantes. “Ya luego de que llegué a caminante yo dije, voy a ser dirigente, no me voy a retirar,”, dijo.

Al igual que Michael, Fabienne Hernández desea continuar a ser dirigente, en particular del grupo tropa, en el cual se encuentran los adolescentes de once a quince años. “Ahí es donde más se concentra el movimiento scout, esa es la esencia,” comentó Hernández.

Para hacer un trabajo efectivo, los scouts se dividen en 4 ramas: la Manada son los niños de 7 a 11 años, la Rama Scout son preadolescentes de 11 a 15 años. Después está la Rama Caminantes de 15 a 18 años y por último la Sociedad Rover o Rama Rover, que son jóvenes de 18 a 21 años.

De esta forma el movimiento scout, como método de enseñanza alternativo, contribuye a la formación integral de los jóvenes y al desarrollo de una vida equilibrada, a través de actividades deportivas y sociales que estimulan la creatividad, la práctica de valores y el cuido al medio ambiente.

 

 




 


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