La violencia marca los procesos de migración

17 de octubre del 2015

En el marco del II Seminario Internacional sobre Migraciones, desarrollado el 29 y 30 de septiembre en la Universidad Centroamericana (UCA), el Rector de esta casa de estudios, P. José Alberto Idiáquez S.J., ha remarcado que la migración en Latinoamérica puede ser vista y comprendida desde muchos ejes transversales, siendo la violencia uno muy particular.

“Al estudiar el fenómeno de las migraciones no se puede hacer a un lado la violencia y sus efectos. No solo porque es la causa de que muchas personas salgan de sus países hacia otros donde se sientan más seguros, sino por como la viven los migrantes en su paso hacia los países de destino”, dijo el Rector de la UCA.

La migración, para el Padre Rector, se ha convertido en un fenómeno social que desborda la realidad centroamericana y su abordaje requiere perspectivas claras y diversas. “Los gobiernos están discutiendo sobre este tema pero la realidad es que son las religiosas, los religiosos, grupos de diferentes congregaciones, en fin, es la iglesia la que está apoyando a los migrantes”, enfatizó.

El Salvador reporta en promedio 150 personas que son asesinadas en tres días, un dato que cuyo fondo, para el Rector de la UCA, tiene que ver con razones más estructurales. “La realidad que se está viviendo en El Salvador podría inclusive llegar a superar a la brutalidad que se vivió en tiempos de guerra”.

Gente que ayuda

La falta de protección real y de apoyo en los territorios se evidencia en que quienes se encargan de dar ayuda a los migrantes durante su tránsito, suelen ser sacerdotes o grupos de personas que se solidarizan con el riesgo que estos corren.

“Por eso en el Servicio Jesuita para Migrantesse habla de la investigación, de la incidencia política y social en los gobiernos, del acompañamiento pastoral” comentó el Rector, para quien la existencia de diferentes lugares donde las personas migrantes puedan al menos bañarse, comer y dormir en un espacio seguro para poder continuar su camino al día siguiente, es razonablemente justo y humano.

La existencia de grupos organizados en distintos países donde a diario pasan miles de migrantes exponiendo sus vidas es una de las principales preocupaciones para los defensores de los derechos humanos de los migrantes. En 2012, 75 migrantes fueron asesinados y esto abrió una gran expectativa en relación a la necesidad de buscar protección para todas estas personas.

“En los estudios que se han hecho en las universidades jesuitas de México, aparece que hay mujeres que ya desde antes de salir hacia esa aventura peligrosa se tienen que esterilizar porque no quieren tener hijos a consecuencia de una violación”, dijo el Rector.

Pero los riesgos van inclusive más allá, puesto que una vez que llegan al país de origen, la situación de “ilegales” expone a las personas migrantes a ser víctimas de múltiples tipos de violencia, por ejemplo la falta de acceso al cuidado de su salud, un elemento destacado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

“Sin tener seguridad social en países como Estados Unidos sos una persona que estás condenada a morirte. Quien padece de cáncer y que necesita un tratamiento serio y no cuenta con seguro no tendrá quién lo atienda”, mencionó el Padre Idiáquez.

En este sentido, los aportes del II Seminario Internacional sobre las Migraciones pretenden ampliar el debate de las migraciones, lograr que sea una discusión pública y vista desde todas las perspectivas, con justicia y solidaridad.

“La situación en que se encuentran miles de migrantes en el mundo debe ser suficiente razón para la solidaridad, para que ellos logren tener un mundo más justo”, apuntó el Rector.