La niñez en Nicaragua en tiempo de Crisis: Estrategias de Afrontamiento

Por: MSc. María Auxiliadora Álfaro

DiaNiñezLa Salud mental de niñas, niños y adolescente continúa siendo un problema de Salud Pública en todo el mundo, Nicaragua no es la excepción, en medio del dolor, la crisis el duelo y la pérdida que afectan seriamente a los adultos, nuestras niñas, niños y adolescentes, sufren más complicaciones en su desarrollo físico, emocional y en sus necesidades de protección, temas en los cuales los estados deben asumir una posición activa.

 

En este caso también están siendo víctimas directas de las masacres tenemos dos adolescentes de 15 años fallecidos y aproximadamente 8 menores de 18 años, cuyas muertes sobrepasan nuestras humanidades, duele el dolor de tanta gente, en especial de sus madres y familiares. Pero además muchos de ellos están siendo víctimas del desamparo y la confusión, ahora menos que nunca NO NOS ESTAMOS OCUPANDO DE SUS NECESIDADES FÍSICAS, EMOCIONALES Y ESPIRITUALES. Porque estas situaciones nos generan a todas angustias y un estado de “estrés tóxico”, o traumas “Complejos”, lo cual tiene efectos inmediatos, en todas las personas y no digamos en ellos cuyos efectos dañinos son a veces inmedibles e incluso sin atención oportuna, pueden llegar a ser permanentes. Ninguna situación social que produce estrés en adultos y niños es idéntica, de manera que no existen formas únicas para su adecuado manejo.

Además, no todas las personas contamos con las mismas herramientas, recursos y estrategias para enfrentar eventos dolorosos y angustiantes, cada niña, niño, adolescente o adulto es "un mundo", las situaciones que estamos viviendo son bastante impredecible, muchos de ellos ni siquiera pueden describirse o ponerle nombres, porque son experiencias complejas y desbastadoras. Por eso algunos pueden empezar o volver a mojar la cama, se alteran sus hábitos alimenticios de sueño y otros, pueden mostrarse más enojados, irritables, berrinchudos y agresivos, e incluso pueden autolesionarse, tener ideas o intentos de suicidio. Si no son tratados, de forma oportuna las consecuencias a largo plazo pueden ser incluso mayores y dañar su salud mental y física para el resto de sus vidas. (De lo cual tenemos ejemplos fehacientes). Junto a muchas atrocidades y un sufrimiento espantoso, también encontramos rayos de esperanza.

La niñez y adolescencia nicaragüense son increíblemente resistentes. Lo que ha sido demostrado en incontables oportunidades históricas, porque a pesar de todo lo que hemos vivido muchos niños y niñas aún sueñan con un futuro mejor, con llegar a ser médicos y profesores y poder contribuir en la construcción de un país próspero y en paz, si les damos la oportunidad de poder hacerlo, ocupándonos de su protección y necesidades integrales. (Estos son los deseos más reales y sinceros que pueden existir en una nación.)

Muchos de estos niños muestran una variedad de emociones y no se han insensibilizado aún ante la violencia que les rodea, aún buscan ayuda de forma activa en su familia y redes sociales, lo que sugiere que todavía no han sobrepasado el punto de no retorno, juegan se motivan, no han perdido aún el entusiasmo natural y espontáneo por la vida y los que les rodean. Por tal razón, ocupémonos de ellos en medio de nuestra crisis nacional y nuestras propias situaciones traumáticas. Les dejo sólo algunos consejos iniciales, el compromiso es continuar en ello a lo largo de sus días y años de desarrollo inicial.

Sin embargo, algunas recomendaciones que no pretenden ser una fórmula única para actuar con nuestra niñez, pueden ser muy útiles siempre y cuando podamos adaptar según nuestras propias condiciones.

  1. Es muy importante darle muchísimo Amor y confianza en sus adultos cercanos. En situaciones de crisis, se hace mucho mayor su necesidad de contar con la serenidad adulta, el acompañamiento, las palabras tranquilizadoras, la explicación sobre las medidas de seguridad con ellas y ellos, con la familia y la comunidad.
  2. Escucharle, sin juzgarle ni recriminarle. Necesitan ser escuchados, para desarrollar más posibilidades de madurar psicológicamente y aprender a enfrentar las dificultades. ¿Por qué? Porque escucharles significa para ellas y ellos que su palabra tiene un lugar en nuestras vidas, que son personas importantes y capaces, que su visión infantil es apreciada y valorada, que puede compartir sus miedos sin temor a ser descalificado/a. Y, sobre todo, que puede pedir protección y afecto sin restricciones, ya sea con gestos o palabras.
  3. Es básico también explicar de forma pertinente y acorde a su desarrollo cognitivo y capacidad de comprensión, lo que sucede y sobre lo que haremos después de los eventos. Ya que poseen capacidad de comprender situaciones difíciles, pero además asimilar y convivir con ello. Ocultar lo que pasa o mentirles, aumenta su miedo, ansiedad y puede generar mucha confusión.
  4. Así como los adultos tienen la necesidad de contar repetidas veces las situaciones críticas vividas, niñas y niños necesitan recrear las cosas que vieron o sucedieron de manera activa, en el juego. Esto equivale a contarlo una y otra vez. El juego es el lenguaje simbólico por excelencia en la niñez, a través de él aprenden a convivir, conocer reglas, regular y expresar emociones, enfrentar tristezas, no debemos hacerles sentir culpables por querer jugar.
  5. En el juego sueles hacer una o dos cosas: Repetir lo que vivieron con algún control para así asimilarlo, pues en el juego él puede controlar o poner las situaciones como le hubiera gustado que sucedieran y sacar sus sentimientos a través del juego.
  6. También por medio del juego pueden aprender nuevas formas de enfrentar los peligros, si no logra hacerlo por sí mismo, los adultos pueden participar en el juego y dar ejemplos a manera de juego, con nuevas alternativas y formas de enfrentar ese peligro e incluso otros similares.
  7. Es importante permitirle jugar esos juegos que necesita para asimilar lo que ha vivido. Si se queda paralizado podemos decirle; “recuerdas”? ayudarle con las estrategias en ese momento.
  8. Darle confianza y seguridad, permitirle que esté cerquita de nosotros si es lo que quiere y necesita, permitirle el contacto físico, (besos, abrazos, manos en hombros, mimos, etc.) con palabras que hagan sentir que cuenta con nosotros.
  9. Cada vez que sea posible ayudarle a volver a la rutina haciendo actividades que conoce, y que disfruta, estas actividades son necesarias para volver a la cotidianidad. También necesitan regresar a sus rutinas de vida, lo más pronto posible, según lo permitan las condiciones de crisis. A mayor tiempo de anormalidad en sus rutinas, mayor impacto negativo del estrés.
  10. Procure darle tiempo y espacio a la recreación. Aún dentro de casa o refugios se deben de crear y establecer estos espacios recreativos con ellos donde puedan pintar, cantar, bailar, recitar, teatro, etc.
  11. Permitirle que sienta y comparta sus emociones; enojo, rabia, frustración, miedo, tristeza, etc. Estas también pueden ser expresadas a través de cuentos, historias, dibujos colores asignados para cada emoción, etc. Según sus gustos, intereses y decisiones para que experimente esa necesidad de tener el control que se ha perdido durante el evento.
  12. Las familias deben coordinar que ellos siempre tenga alguien con quien interactuar. Los adultos estamos en estos días muy pendientes de las noticias, los celulares, lo que conlleva a posibilidades de que sufran desatención. Aunque es básico en este contexto estar informados pero hay que organizarse para su protección y cuidados.
  13. Si tenemos pérdidas de un familiar, también organizarse para garantizar su cuido protección de forma que garanticemos sus necesidades físicas y emocionales lo más que sea posible, explicar de forma sencilla y afectuosa. Si la persona es un progenitor o familiar vital en su desarrollo alguien debe garantizar el cuido permanente de niñas y niños hablando de esto con ellos “Yo estaré aquí para cuidarte, él ya no podrá venir, pero estaremos bien…” Permitirle hablar y expresar sus emociones a través de sus propios recursos con mucho amor de parte del adulto, ya que de esta persona depende la posibilidad que ellos tienen para salir adelante en medio de la adversidad.

Las niñas y los niños son extremadamente sensibles a todo cambio en sus vidas cotidianas, en su familia y en la comunidad, muchas de sus respuestas dependerán además de su edad y condiciones de desarrollo de las reacciones de los adultos que lo acompañan. Por esta es vital que los adultos seamos empáticos y muy sensibles para escuchar y captar lo que expresan a través de sus gestos, llantos, emociones, movimientos, juegos o palabras, ya que también de esto depende el responder con estrategias más adecuadas.

LA PROTECCIÓN A LA NIÑEZ CONTINÚA SIENDO UNA DE LAS TAREAS MÁS IMPORTANTES CADA VEZ MÁS PENDIENTE.

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